Alfonso Cuarón: el mexicano que le enseñó a Hollywood a mirar sin cortes
De un departamento de Ciudad de México a los Óscar, retrato del director que convirtió el plano secuencia en una forma de mirar el mundo.
“Cuarón filma la vida como si la cámara no pudiera apartar los ojos: sin cortes, sin trampa, hasta que duele.”
Hay directores que cuentan historias y directores que reinventan la manera de contarlas. Alfonso Cuarón pertenece a la segunda categoría, la más rara. Nacido en Ciudad de México en 1961, hijo de un físico nuclear que trabajó durante años en el organismo internacional de energía atómica, estudió filosofía en la UNAM antes de encontrar el cine, y ha terminado siendo uno de los cineastas más influyentes de su generación: el hombre que le enseñó a medio mundo que un plano puede durar minutos enteros y que la cámara puede volverse un testigo que no parpadea.
Su historia empieza con una expulsión. En la escuela de cine de la universidad, el CUEC, rodó un cortometraje en inglés y lo echaron por ello. Allí, sin embargo, había conocido a Emmanuel Lubezki, el director de fotografía con el que iba a firmar algunas de las imágenes más recordadas del cine reciente. De aquella complicidad nació una carrera que arranca en la televisión mexicana y desemboca, décadas después, en la cima de Hollywood sin haber renunciado nunca a su idioma ni a su origen.
De México al mundo, sin cambiar de mirada
Su primer largo, Sólo con tu pareja, era una comedia negra sobre un donjuán al que hacen creer que tiene sida: irreverente, urbana, ya reconociblemente suya. Con ella se ganó un billete a Hollywood, donde debutó con La princesita, una adaptación luminosa y cuidada del clásico de Frances Hodgson Burnett que demostró su talento para el cuento visual y para dirigir a los niños sin condescendencia.
Pero fue el regreso a casa lo que lo cambió todo. Y tu mamá también, el viaje iniciático de dos adolescentes mexicanos y una mujer española, fue un fenómeno que combinaba road movie, sexo, política y desigualdad con una libertad formal insólita. Aquella película le devolvió a Cuarón su voz más personal y anunció que el cine mexicano tenía en él a un autor de talla mundial. No es casualidad que Hollywood viniera después a buscarlo.
El plano secuencia como firma
Lo llamativo es que, incluso en el encargo más comercial, Cuarón imponía su forma de mirar. En Harry Potter y el prisionero de Azkaban tomó la saga más popular del planeta y la oscureció, la volvió más adulta y visualmente ambiciosa; muchos la consideran el punto en el que la franquicia se hizo mayor. Con Hijos de los hombres, su distopía sobre un mundo sin niños, llevó el plano secuencia a un extremo casi documental: escenas enteras de caos rodadas sin corte aparente, en las que la cámara corre, se ensucia y sufre junto a los personajes.
Ese pulso técnico alcanzó su apoteosis en Gravedad, la odisea espacial que abría con un plano larguísimo flotando en el vacío y que le valió a Cuarón el Óscar al mejor director, además de convertirse en un hito tecnológico. Y luego llegó Roma, su obra más íntima y arriesgada: un blanco y negro en la Ciudad de México de los años setenta, una carta de amor a la mujer que lo crió, rodada por él mismo como director de fotografía. Con ella se llevó de nuevo el premio a la dirección y logró algo insólito, que una película en español y con una empleada doméstica como protagonista se convirtiera en acontecimiento mundial.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| Roma | 2018 | Director | — | — | 7,6 |
| Y Tu Mamá También | 2001 | Director | — | — | 7,4 |
| Hijos de los hombres | 2006 | Director | — | — | 7,6 |
| Gravedad | 2013 | Director | — | — | 7,2 |
| Harry Potter y el prisionero de Azkaban | 2004 | Director | — | — | 8,0 |
| La princesita | 1995 | Director | — | — | 7,6 |
| Sólo con tu pareja | 1992 | Director | — | — | 6,6 |
Por ahora la comunidad de Cinalis apenas ha empezado a puntuar su obra: casi ninguno de estos títulos reúne votos suficientes de nuestros usuarios, así que la tabla mide más el alcance y el prestigio de su filmografía que el veredicto de la comunidad. Aun así, lo que muestra es un catálogo casi sin puntos débiles: de la comedia mexicana al blockbuster espacial, de la distopía a la memoria personal, siempre con la misma exigencia. Si has visto alguna, tu valoración ayudará a que su ficha cuente esa historia con números propios.
Qué ver primero
Empieza por Roma: es su película más personal y, para muchos, su cima, un retrato tan íntimo como monumental de su propia infancia. Después ve Hijos de los hombres para entender por qué su forma de mover la cámara marcó a toda una generación de cineastas. Y si quieres volver a sus raíces mexicanas, Y tu mamá también sigue siendo un punto de partida imprescindible. Puedes recorrer el resto de su obra en su ficha de director.









