Retrato · Redacción Cinalis · 27 de julio de 2026

Fernando Trueba: el cineasta que filma como quien escucha música

Del retrato luminoso de la República al bolero animado y al jazz brasileño, retrato de un director madrileño que hizo del placer y la melodía su firma.

Fernando Trueba: el cineasta que filma como quien escucha música
En el cine de Trueba la música no es acompañamiento: es el tema, la estructura y, a menudo, el protagonista.

Hay directores que ruedan como quien construye un edificio y otros que ruedan como quien compone una melodía. Fernando Trueba pertenece a los segundos. Nacido en Madrid en 1955, guionista y productor además de cineasta, ha levantado a lo largo de cuatro décadas una obra donde el placer —el de la vida, el de la conversación, el de la música— es casi un principio moral. En un cine español a menudo dado a la aspereza, Trueba eligió el camino contrario: el de la luz, la sensualidad y una elegancia que nunca renuncia a la inteligencia.

Su filmografía es, ante todo, un largo idilio con la música. La ha filmado en carne y hueso y también dibujada, la ha buscado en el bolero cubano y en el jazz brasileño, y la ha usado como brújula narrativa cuando otros directores se conforman con ponerla de fondo. Entender a Trueba es entender que, para él, contar una historia y hacerla sonar bien son la misma cosa.

La luz de una República perdida

Su película más emblemática mira a la España que pudo ser. Belle Époque, ambientada en los meses previos a la Guerra Civil, es una comedia luminosa sobre un joven desertor acogido en una casa de campo donde se enamora, sucesivamente, de las cuatro hijas de su anfitrión. Bajo la ligereza late una idea seria: la de una libertad —sexual, política, vital— que la guerra y la dictadura vinieron a apagar. Es Trueba en estado puro: la comedia como forma de hablar de cosas graves sin ponerse solemne.

Ese diálogo con la memoria histórica volvió, en clave más agridulce, con el díptico de Macarena Granada. En La niña de tus ojos siguió a un grupo de cineastas españoles atrapados en el Berlín de Goebbels, rodando una película mientras descubren el horror que los rodea; años después retomó a aquella diva en La reina de España, ya convertida en estrella de Hollywood que regresa a la España franquista. Dos películas sobre el cine dentro del cine, sobre la frivolidad como coartada y sobre lo que el arte calla cuando la Historia aprieta.

El director que dibujó el bolero

Si algo distingue a Trueba de sus contemporáneos es su libertad para saltar de registro. Se atrevió con la comedia norteamericana en Two Much, rodada en Miami, y con el drama de la creación en El artista y la modelo, un retrato en blanco y negro sobre un viejo escultor y su musa en la Francia ocupada. Pero fue en la animación donde firmó una de sus obras más personales: Chico & Rita, una historia de amor y música que recorre La Habana y Nueva York al ritmo del bolero y el jazz latino. Que un cineasta consagrado eligiera el dibujo para contar una pasión adulta dice mucho de su falta de prejuicios.

La música volvió a llevarlo al terreno del documental animado con Dispararon al pianista, sobre la misteriosa desaparición de un pianista brasileño de samba-jazz en la Buenos Aires de la dictadura. Es una obra que resume sus obsesiones: el jazz, América Latina, la memoria de la violencia política y el homenaje a los artistas que el poder hizo desaparecer.

Un cineasta de las dos orillas

Trueba nunca entendió el cine español como algo cerrado sobre sí mismo. Su mirada cruza el Atlántico con naturalidad, y ahí está una de sus películas más conmovedoras, El olvido que seremos, la adaptación del libro de Héctor Abad Faciolince sobre su padre, un médico y activista asesinado en el Medellín de los años setenta. Es un drama sobre la bondad y la pérdida rodado con una ternura que solo un director de su temple podía sostener sin caer en el sentimentalismo. También adaptó al chileno Antonio Skármeta en El baile de la victoria, otra prueba de esa vocación iberoamericana.

Lo que une toda su obra —de la República a Medellín, del bolero al jazz— es una manera cálida de mirar a los personajes, una confianza en el placer como motor del cine que lo vuelve inconfundible.

Sus películas según la comunidad de Cinalis

PelículaAñoPapelCinalis /10VotosMundo /10
Belle Époque1992Director6,6
Chico & Rita2010Director7,2
La niña de tus ojos1998Director6,5
El olvido que seremos2020Director7,6
Dispararon al pianista2023Director6,4
The Artist and the Model2012Director6,2
The Queen of Spain2016Director5,2

Aquí la comunidad de Cinalis todavía tiene tarea por delante: sus títulos apenas suman valoraciones, de modo que la tabla mide más el alcance y la variedad de su filmografía que el veredicto de nuestros usuarios. Lo que sí revela es una carrera que salta de la comedia al drama y de la imagen real a la animación sin perder nunca su voz.

Qué ver primero

Si quieres descubrir a Fernando Trueba, empieza por Belle Époque: es su película más celebrada y la mejor puerta de entrada a su mundo. Después déjate llevar por la música de Chico & Rita, un bolero animado que demuestra su amor por el jazz latino. Y si buscas su lado más emotivo, El olvido que seremos es un drama que se queda contigo mucho después de los créditos. Puedes recorrer el resto de su trayectoria en su ficha de director.

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