Retrato · Redacción Cinalis · 27 de julio de 2026

Juan Piquer Simón: el artesano español que convirtió la serie B en escuela de culto

Babosas carnívoras, motosierras universitarias y monstruos de goma: retrato del valenciano que hizo del cine de género de bajo presupuesto una firma reconocible en medio mundo.

Juan Piquer Simón: el artesano español que convirtió la serie B en escuela de culto
Piquer nunca pretendió disimular la costura de sus monstruos; convirtió esa costura en estilo.

Hay directores que aspiran a que nadie note cómo está hecha una película, y hay directores que hacen del "cómo está hecha" el espectáculo mismo. Juan Piquer Simón, nacido en Valencia en 1935, pertenece con orgullo a la segunda familia. Se pasó una carrera entera fabricando terror y fantasía con presupuestos que no daban para disimulos, y en lugar de esconder las limitaciones aprendió a filmarlas de frente, con una convicción que hoy se paga en oro entre los aficionados al cine de género.

Su nombre es uno de los más representativos del llamado Fantaterror español, esa corriente de horror ibérico que floreció al margen del cine serio y respetable. Piquer no buscaba el aplauso de la crítica: buscaba impactar, incomodar y entretener sin freno. Décadas después, directores de terror tan influyentes como Eli Roth o Edgar Wright reivindican su obra, y lo que en su día se despachó como cine menor se estudia ahora como una lección de artesanía y desvergüenza.

Del gabinete de Verne al gore universitario

Antes que maestro del susto, Piquer fue un fabulador de aventuras. Su trilogía verniana, con títulos como Misterio en la isla de los monstruos, llevó a Julio Verne al terreno del cine familiar de criaturas prehistóricas y científicos dementes, ese fantástico de matiné que marcó a más de una generación. Antes se había atrevido incluso con el superhéroe patrio en Supersonic man, un pastiche desacomplejado que hoy se disfruta precisamente por su candidez.

Pero la faceta que lo convirtió en objeto de culto internacional llegó con el horror sin concesiones. En Pieces firmó uno de los slashers más delirantes de su década: un campus universitario, un asesino con motosierra y una acumulación de excesos que ha sobrevivido al tiempo como pieza de programa doble de medianoche. La película es un manual involuntario de todo lo que hace memorable a la serie B: ritmo desbocado, lógica sacrificada al efecto y una sinceridad que ninguna superproducción puede comprar.

El monstruo como marca de la casa

Lo fascinante de Piquer es que cada una de sus películas gira alrededor de una idea grotesca llevada hasta el final. En Slugs imaginó un pueblo devorado por babosas mutantes que desarrollan gusto por la carne humana, y en lugar de suavizar la premisa la exprimió hasta el último plano viscoso. En La grieta mandó un submarino a las profundidades para toparse con criaturas surgidas de un experimento genético, un descenso claustrofóbico al fondo del mar poblado de mutaciones imposibles.

Ese vínculo con lo monstruoso venía de lejos: ya había puesto el cuerpo como actor en Satan's Blood, una pesadilla ocultista sobre una pareja que acepta la invitación equivocada. Piquer entendía el género como un juego de reglas claras: plantea una amenaza absurda, créetela por completo y no pidas perdón. Esa honestidad artesanal —la del director que ama lo que hace aunque el presupuesto no lo acompañe— es lo que separa su cine del simple churro y lo convierte en firma.

Sus películas según la comunidad de Cinalis

PelículaAñoPapelCinalis /10VotosMundo /10
Pieces1982Director5,9
Slugs1988Director5,7
La grieta1990Director4,6
Misterio en la isla de los monstruos1981Director4,4
Satan's Blood1978Actor6,0
Extraterrestrial Visitors1983Director2,4
Supersonic man1979Director3,6

Aquí conviene ser honesto: la comunidad de Cinalis todavía no ha dejado su veredicto sobre la obra de Piquer. Sus títulos apenas suman valoraciones de nuestros usuarios, así que la tabla mide más su alcance y su lugar en la historia del género que el juicio de la comunidad. Lo que sí queda claro en la columna del mundo es lo que ya sabían sus seguidores: sus películas dividen sin remedio, y esa capacidad de dividir es justo su mérito.

Qué ver primero

Si nunca te has adentrado en el universo de Piquer y quieres saber por qué lo reivindican tantos cineastas de terror, empieza por Pieces: es su carta de presentación más salvaje y el mejor ejemplo de su gore desatado. Después baja al fondo marino con La grieta para verlo jugar con la ciencia ficción y la claustrofobia. Y si prefieres su lado más gamberro y viscoso, Slugs sigue siendo el clásico instantáneo de su filmografía. Puedes recorrer el resto de su trayectoria en su ficha de intérprete.

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