Julio Medem: el cineasta que filma círculos
Del caserío vasco de Vacas al erotismo lírico de Sex and Lucía, el director donostiarra construyó un cine de coincidencias, deseo y destino como nadie más en España.
“En el cine de Medem nada ocurre por casualidad: todo vuelve, todo se cruza, todo cierra un círculo.”
Hay directores que cuentan historias y hay directores que inventan un mundo. Julio Medem pertenece a los segundos. Nacido en San Sebastián en 1958, se licenció en Medicina y Cirugía antes de rendirse a la obsesión que ya lo perseguía desde niño, cuando robaba la cámara Super 8 de su padre para filmar de noche mientras nadie miraba. De aquel gesto casi clandestino nació uno de los autores más personales del cine español: alguien que no dirige películas, sino que teje una misma película con muchos títulos, hecha de coincidencias, deseo, destino y paisaje.
Antes de ponerse detrás de la cámara fue crítico, guionista, ayudante de dirección y montador —el aprendizaje completo del oficio—. Cuando por fin debutó, lo hizo con una obra tan ambiciosa que costaba creer que fuera un primer largometraje. Desde entonces, su cine ha sido una de las señas de identidad del autor español que se atreve con el mito, el erotismo y la estructura narrativa como pocos.
Un mundo de sangre, tierra y coincidencias
Medem irrumpió con Vacas, una saga rural que atraviesa tres generaciones de dos familias enfrentadas en un valle guipuzcoano, con la guerra carlista al fondo y una vaca convertida en testigo hipnótico de toda la historia. Es un debut de una madurez insólita: mito vasco, violencia, obsesión y una mirada que ya filmaba la naturaleza como un personaje más. Le siguió La ardilla roja, una fábula sobre la mentira y la identidad —un hombre convence a una joven amnésica de que es su novia— que confirmó su gusto por los juegos entre memoria y deseo.
En Tierra llevó al extremo su cosmología particular: un fumigador que llega a una isla de tierra roja para exterminar una plaga y termina desdoblado entre dos mujeres, bajo cielos eléctricos y un narrador que parece observarlo todo desde el cosmos. Ya entonces quedaba claro que a Medem no le interesaba el realismo: le interesaba el símbolo, la voz interior, la sensación de que el mundo entero conspira alrededor de sus personajes.
El círculo perfecto y el salto al deseo
Su obra maestra reconocible llegó con Los amantes del Círculo Polar, una historia de amor entre Ana y Otto que empieza en la infancia y se persigue durante años hasta cerrarse, literalmente, al borde del Círculo Polar. Su estructura circular y su textura minimalista le valieron comparaciones con el gran Krzysztof Kieślowski, y hoy sigue siendo la puerta de entrada más luminosa a su cine: la prueba de que las casualidades, en Medem, nunca son casuales.
Después dio un giro hacia el erotismo lírico con Sex and Lucía, donde la trama se disuelve en luz, sexo y literatura: una camarera huye a una isla mediterránea tras la desaparición de su novio escritor y allí desentierra las zonas más oscuras de su relación. La película se convirtió en uno de sus mayores éxitos internacionales. Ese pulso sensual reaparecería, ya en clave de cámara mínima, en Habitación en Roma, dos mujeres y una sola noche en un hotel donde se lo cuentan todo antes de despedirse para siempre.
Medem nunca ha dejado de arriesgar. Volvió al caserío vasco y a los secretos familiares en El árbol de sangre, otra vez con las raíces, la memoria y la tragedia como materia prima. Tomes la película que tomes, reconocerás su firma: el deseo como motor, la coincidencia como ley y la naturaleza como testigo.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| Vacas | 1992 | Director | — | — | 6,4 |
| Lovers of the Arctic Circle | 1998 | Director | — | — | 7,3 |
| Sex and Lucía | 2001 | Director | — | — | 6,7 |
| Tierra | 1996 | Director | — | — | 6,9 |
| La ardilla roja | 1993 | Director | — | — | 6,4 |
| Room in Rome | 2010 | Director | — | — | 6,4 |
| The Tree of Blood | 2018 | Director | — | — | 6,4 |
Seamos honestos: la comunidad de Cinalis aún no ha dejado su voto en estos títulos, así que la tabla mide más el recorrido y la coherencia de su filmografía que el veredicto de nuestros usuarios. Para una obra tan reconocible y tan discutida como la de Medem, es casi una provocación: hay pocas firmas en el cine español que pidan tanto una conversación pendiente.
Qué ver primero
Si nunca has entrado en el mundo de Medem, empieza por Los amantes del Círculo Polar: su estructura circular y su romanticismo son la mejor puerta a todo lo demás. Después atrévete con Vacas para descubrir de dónde viene, con toda su mitología vasca ya intacta en el debut. Y si buscas su vertiente más sensual y literaria, Sex and Lucía es el título con el que dio el salto internacional. Puedes recorrer el resto de su filmografía en su ficha de cineasta.










