Lluís Homar: el hombre de teatro que el cine no quiso soltar
Fundador del Teatre Lliure y hoy director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el barcelonés se llevó el Goya haciendo de robot mayordomo. Retrato de un actor de raíz escénica y alcance cinematográfico.
“Homar viene del teatro clásico, y esa disciplina se le nota en cada plano: nada es gratuito, todo está medido.”
Antes de que el cine se fijara en él, Lluís Homar ya era una institución sobre las tablas. Nacido en Barcelona en 1957, se formó en el Institut del Teatre y en 1976 fue uno de los fundadores del legendario Teatre Lliure, del que llegó a ser director artístico. Esa raíz escénica —el rigor del texto clásico, la voz trabajada, la economía del gesto— es la que explica al actor de cine que vino después: alguien que no improvisa un personaje, sino que lo construye. En 2019 fue nombrado director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, cerrando un círculo que empezó recitando a Shakespeare y Guimerà.
Su salto a la pantalla grande, tras años de televisión, lo confirmó como uno de esos secundarios de lujo que el cine español aprendió a valorar. No busca lucirse; busca ser exacto. Y esa exactitud, unida a una presencia grave y contenida, lo ha vuelto imprescindible en repartos muy diversos, del thriller a la ciencia ficción.
El actor fetiche que Almodóvar encontró
Su relación con Pedro Almodóvar es uno de los ejes de su filmografía. En La mala educación interpreta al señor Berenguer dentro del drama más turbio del manchego sobre el abuso en la escuela católica; y años después protagonizó Los abrazos rotos, dando vida a Mateo Blanco, el director de cine ciego que reconstruye desde la memoria un amor perdido junto a Penélope Cruz. Ese papel doble —el hombre que fue y el que quedó tras la tragedia— es de los que exigen un intérprete capaz de sostener el peso emocional de toda una película, y Homar lo hizo con serenidad de veterano.
Trabajar con Almodóvar no es un adorno en su currículum: es la prueba de que su oficio teatral se traduce sin fisuras al primer plano. Donde otros actores se agrandan, él se recoge, y esa contención es justamente lo que llena la pantalla.
Del robot con alma al thriller que atrapa
Su papel más premiado llegó por un camino inesperado: fue Max, el robot mayordomo de EVA, la delicada película de ciencia ficción de Kike Maíllo sobre un ingeniero que regresa a casa para crear un niño robot. Homar dotó a esa criatura mecánica de una ternura y una dignidad conmovedoras, y el trabajo le valió el Goya al mejor actor de reparto. Que un actor de raíz clásica ganara su primera estatuilla interpretando a una máquina dice mucho de su capacidad para encontrar el alma en cualquier parte.
También se maneja con soltura en el suspense. Estuvo en La habitación de Fermat, el ingenioso thriller sobre cuatro matemáticos atrapados en una sala que se encoge; y en Los ojos de Julia, el terror atmosférico producido por Guillermo del Toro donde acompaña a Belén Rueda en un descenso a la ceguera y el miedo. Y en el registro histórico, dio vida al gobernador de Elisa y Marcela, la película de Isabel Coixet sobre el primer matrimonio entre dos mujeres en España, o al publicista de Héroes. Del enigma al melodrama de época, Homar siempre aporta el mismo aplomo.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| Bad Education | 2004 | Actor (Sr. Berenguer) | — | — | 7,4 |
| Broken Embraces | 2009 | Actor (Mateo Blanco / Harry Caine) | — | — | 7,1 |
| EVA | 2011 | Actor (Max) | — | — | 6,4 |
| Julia's Eyes | 2010 | Actor (Isaac) | — | — | 6,7 |
| Elisa & Marcela | 2019 | Actor (Gobernador Oporto) | — | — | 7,3 |
| La habitación de Fermat | 2007 | Actor (Hilbert) | — | — | 6,6 |
| Héroes | 2010 | Actor (Lluís) | — | — | 7,3 |
Conviene ser transparentes: la comunidad de Cinalis todavía no ha puntuado su filmografía, así que la tabla mide más su alcance y su trayectoria que el veredicto de nuestros usuarios. Es una pena, porque pocos actores españoles combinan una carrera teatral tan sólida con una filmografía tan variada; su trabajo pide una segunda mirada, más atenta.
Qué ver primero
Si quieres descubrir a Lluís Homar, empieza por Los abrazos rotos: su director ciego es el mejor escaparate de su hondura dramática. Sigue con EVA para ver por qué se llevó el Goya haciendo de robot, y remata con La habitación de Fermat para disfrutarlo en un thriller que no da tregua. Puedes recorrer el resto de su trayectoria en su ficha de intérprete.










