Maxi Iglesias, el galán madrileño que aprendió a moverse entre continentes
De la fiesta adolescente del cine español a las historias de amor rodadas entre España y Perú, el actor madrileño ha construido una carrera sin miedo a cambiar de acento ni de registro.
“Nacido en Madrid en 1991, Maxi Iglesias empezó como actor, modelo y presentador de televisión, y esa versatilidad se nota en cada salto de su filmografía.”
Hay carreras que se explican por un solo papel y otras que se entienden por la capacidad de no quedarse quieto. La de Maxi Iglesias pertenece al segundo grupo. Nacido en Madrid en 1991, este actor —también modelo y presentador de televisión, según recoge su propia biografía— pertenece a esa generación de intérpretes españoles que crecieron a la vista del público y que fueron afinando el oficio a base de saltar entre formatos, géneros y hasta países.
Su tarjeta de presentación llegó pronto, casi de adolescente, con un cine juvenil que retrataba el vértigo de una edad concreta. Con el tiempo, sin embargo, Iglesias ha ido moviéndose hacia territorios más ambiciosos: el melodrama de época, el romance internacional, el thriller psicológico. Esa trayectoria en zigzag es precisamente lo que lo hace interesante hoy: es un actor que no se ha dejado encasillar en el papel de galán, aunque el galán siga estando ahí, disponible, cuando la historia lo pide.
La tesis de este perfil es simple: Iglesias funciona mejor cuando se le confía un contexto que lo obligue a viajar, ya sea a otro tiempo, a otro país o a la cabeza de un personaje en crisis. Y su filmografía en Cinalis, aunque sea solo una selección de su carrera, permite trazar ese recorrido con claridad.
De la fiesta adolescente al melodrama
El punto de partida en estos datos es Mentiras y gordas (2009), donde interpreta a Pablo dentro de ese retrato coral de jóvenes que se preparan «para lo que va a ser el verano de su vida, entre secretos, mentiras, ligues, sexo, confusión, noche y sobre todo mucha fiesta». Es un cine de iniciación, de excesos y consecuencias, y sirvió para colocar a Iglesias en el mapa de una generación. Su media mundial en TMDB es baja (4,6 sobre un puñado de votos), pero su valor no es la nota: es el arranque.
De ahí saltó al terror con XP3D (2011), donde da vida a José en un grupo de estudiantes de psiquiatría que se adentra en un pueblo minero para probar —o desmontar— la existencia del Más Allá. Y en televisión asomó por Toledo, cruce de destinos (2012) como Martín Pérez de Ayala. Son títulos de rodaje temprano, de aprendizaje, que hoy funcionan como capas geológicas de una carrera que aún se estaba definiendo.
El giro hacia la madurez interpretativa se lee bien en dos títulos posteriores. En la serie La embajada (2016) interpreta a Roberto dentro de un thriller diplomático ambientado en Bangkok, donde una familia española se descompone entre romances clandestinos y una trama de corrupción. Y en la película Despite Everything (2019) es Alejandro en un drama sobre cuatro hermanas que se reencuentran en Madrid tras la muerte de su madre para «aguantarse, conocerse y aceptarse». Con 434 votos en TMDB y una media de 6,0, es de los títulos con más respaldo de esta selección: un cine de conflicto familiar que le exige otra temperatura, más íntima.
El galán que cruza fronteras
Si hay una veta que Iglesias ha explotado con inteligencia es la del romance con geografía. En la serie Valeria (2020) interpreta a Víctor dentro de la historia de una escritora bloqueada que encuentra refugio en sus tres mejores amigas. Es su título mejor valorado en TMDB entre los que tienen respaldo suficiente aquí (7,4 sobre 252 votos), y conviene tomárselo con la prudencia que pide una media, pero apunta a algo real: Iglesias encaja bien en la comedia romántica adulta y urbana.
Esa misma cuerda la lleva más lejos en Without Saying Goodbye (2022), donde es Salvador Campodónico, un joven empresario español cuya familia posee una gran corporación hotelera y que aterriza en Cusco para su primer proyecto internacional. Allí conoce a Ariana, una mochilera de vida opuesta a la suya. Es un romance de contrastes rodado con vocación panhispánica, y su 7,1 en TMDB confirma que el registro le sienta.
Entre medias, el melodrama de época le dio uno de sus papeles más reconocibles: Francisco Marlango en la serie La cocinera de Castamar (2021), la historia de Clara Belmonte y el Duque de Castamar, separados por la diferencia de clases y amenazados por la venganza de Enrique de Arcona. Aquí Iglesias se mide con el corsé de la ficción histórica, un terreno que exige contención y buena dicción del drama.
Más recientemente, la serie Matices (2025) lo lleva al thriller psicológico: es Cecilio Rodríguez, uno de los seis pacientes reunidos en una bodega aislada para completar un tratamiento que se tuerce cuando una muerte sospechosa convierte a todos en sospechosos. Y de cara al futuro asoma la película Todo lo que nunca fuimos (2026), donde encarna a Axel Nguyen en un drama sobre amistad, duelo y un amor que amenaza con desbordarse.
Su obra en Cinalis
| Título | Tipo | Año | Papel | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|
| Valeria | Serie | 2020 | Actor (Víctor) | 7,4 |
| Without Saying Goodbye | Película | 2022 | Actor (Salvador Campodónico) | 7,1 |
| Despite Everything | Película | 2019 | Actor (Alejandro) | 6,0 |
| La cocinera de Castamar | Serie | 2021 | Actor (Francisco Marlango) | 6,9 |
| Matices | Serie | 2025 | Actor (Cecilio Rodríguez) | 6,4 |
| La embajada | Serie | 2016 | Actor (Roberto) | 6,2 |
| Todo lo que nunca fuimos | Película | 2026 | Actor (Axel Nguyen) | 7,5 |
Qué ver primero
Si quieres entender por qué Iglesias funciona en la comedia romántica adulta, empieza por la serie Valeria: es su título con más respaldo de voto entre los mejor valorados de esta selección y muestra su registro más cómodo, el del galán urbano con grietas.
Para ver su versión melodramática y de época, La cocinera de Castamar lo coloca en un tablero de clases sociales y venganzas donde el romance pesa tanto como la intriga.
Y si prefieres el Iglesias que se juega el registro dramático, Despite Everything —el drama de las cuatro hermanas que se reencuentran en Madrid— es el más sólido de sus títulos de conflicto íntimo en estos datos: menos brillo, más verdad.










