Mike Myers: el hombre de las mil voces que aprendió a esconderse tras ellas
Del sketch nocturno de la NBC al pantano del ogro más querido del cine animado, el canadiense construyó un imperio cómico sobre la idea de desaparecer dentro de sus personajes.
“Shrek es la segunda franquicia de películas animadas más taquilleras: pocos actores caben en un fenómeno tan grande sin mostrar nunca la cara.”
Hay actores que buscan la cámara y actores que buscan un disfraz. Mike Myers pertenece de lleno al segundo grupo. Nacido en Scarborough (Ontario, Canadá) el 25 de mayo de 1963, este comediante y cineasta hizo de la transformación su oficio: la peluca, el acento imposible, la dentadura postiza, la voz gutural. Su carrera es la crónica de un hombre que se hizo inmensamente popular precisamente por lo bien que sabía esconderse dentro de otros.
La base la puso en la televisión. Seis temporadas en Saturday Night Live, de 1989 a 1995, lo convirtieron en un nombre y le valieron un premio Primetime Emmy a la mejor escritura para una serie de variedades. De ahí saldría un método que repetiría toda su vida: no interpretar personajes, sino inventarlos desde cero, escribirlos y luego habitarlos. A esa etapa se suman siete premios MTV Movie & TV Awards, un galardón del Screen Actors Guild, la estrella del Paseo de la Fama de Hollywood en 2002 y, en 2017, el nombramiento como Oficial de la Orden de Canadá por su "extenso y aclamado trabajo cómico".
La tesis de Mike Myers es sencilla y contradictoria a la vez: es una de las voces más reconocibles del cine popular contemporáneo y, sin embargo, buena parte de su gloria llegó sin que se le viera la cara.
Del pantano de la ciénaga a la ceja del espía
El salto del plató de la NBC al cine lo dio con Wayne's World: ¡Qué desparrame! (1992), donde encarnó a Wayne Campbell, personaje que arrastraba de sus años televisivos. La fórmula funcionó y engendró la secuela Wayne's World 2: ¡Qué desparrame 2! (1993) el año siguiente. Pero fue con Austin Powers: Misterioso agente internacional (1997) donde Myers depuró su especialidad: interpretar a varios personajes en una misma película. Allí era a la vez el espía sesentero y su némesis, el Dr. Villano. En Austin Powers: La espía que me achuchó (1999) sumó a Fat Bastard, y en Austin Powers en Miembro de Oro (2002) llegó a acumular cuatro papeles: Austin, el Dr. Villano, Goldmember y Fat Bastard. La saga era, literalmente, un espectáculo de un solo hombre multiplicado.
Ese mismo instinto camaleónico encontró su expresión definitiva en la animación. Shrek (2001) le dio la voz al ogro más querido de la ciénaga y abrió una franquicia que la propia historia del cine reconoce como la segunda de películas animadas más taquilleras. La continuación, Shrek 2 (2004), amplió el universo con la corte de Muy Muy Lejano; luego llegaron Shrek tercero (2007) y Shrek, Felices para siempre (2010), además de un rosario de especiales navideños y de Halloween que confirman hasta qué punto ese personaje se volvió una marca cultural.
El riesgo del disfraz total
El mismo talento que hizo grande a Myers tiene su reverso. Cuando la premisa se apoya entera en el maquillaje y la voz, el fallo se paga caro. La adaptación en imagen real de El gato (2003), sobre el clásico del Dr. Seuss, y El gurú del buen rollo (2008), donde encarnaba al gurú Pitka, marcan el momento en que la maquinaria del disfraz total encontró sus límites.
Por eso resulta interesante su etapa posterior, más discreta y sin capas de látex. En la década de 2010 espació sus apariciones y asumió papeles secundarios: el impagable Ray Foster de Bohemian Rhapsody (2018) y su trabajo en Terminal (2018). También probó otras sillas: debutó como director con el documental Supermensch: The Legend of Shep Gordon (2013), estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto, creó y protagonizó la serie de Netflix The Pentaverate (2022) y apareció en Ámsterdam (2022), el thriller de comedia de David O. Russell. La nota más reciente, y quizá la más significativa de este giro, es su papel de Walter Yetnikoff en Michael (2026), el biopic sobre Michael Jackson: Myers como actor de reparto en un drama de época, lejos de cualquier ceja postiza.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| Michael | 2026 | Actor (Walter Yetnikoff) | 8,9 | 105 | 8,7 |
| Shrek | 2001 | Actor (Shrek / Blind Mouse (voice)) | — | — | 7,8 |
| Austin Powers: Misterioso agente internacional | 1997 | Actor (Austin Powers / Dr. Evil) | — | — | 6,6 |
| Wayne's World: ¡Qué desparrame! | 1992 | Actor (Wayne Campbell) | — | — | 6,7 |
| Bohemian Rhapsody | 2018 | Actor (Ray Foster) | — | — | 8,0 |
| Shrek 2 | 2004 | Actor (Shrek (voice)) | — | — | 7,3 |
| El gato | 2003 | Actor (The Cat) | — | — | 5,3 |
| El gurú del buen rollo | 2008 | Actor (Guru Pitka) | — | — | 4,1 |
Entre las películas votadas por la comunidad, la mejor valorada es precisamente Michael, que reúne 105 votos y una nota de 8,9 sobre 10, con un 63% de la comunidad que la ama y apenas un 1% que la rechaza. Es un dato revelador: el título que más entusiasma no es una de sus grandes comedias, sino el drama biográfico en el que asume un rol de reparto. Puede que el Myers actor de personajes secundarios tenga aún mucho que decir.
Qué ver primero
Si quieres entender por qué importa Mike Myers, empieza por Shrek (2001): es la puerta de entrada a su faceta más popular y a la franquicia animada que lo hizo universal. Después, salta a Austin Powers: Misterioso agente internacional (1997) para ver en acción su firma de casa, el actor multiplicado en varios papeles dentro de una misma cinta. Y para descubrir su vertiente más sobria, deja para el final Bohemian Rhapsody (2018), donde demuestra que sabe robar una escena sin depender de un disfraz.










