Natasha Dupeyrón: de la niña de las telenovelas a los duelos del futuro
Actriz, cantante y modelo mexicana que creció frente a las cámaras y hoy transita con soltura entre la comedia romántica y el drama más grave.
“De la niña de De pocas pocas pulgas a la Gabriela de Nadie nos vio partir: dos décadas de oficio construidas a la vista de todos.”
Hay carreras que se cuentan por saltos y otras que se cuentan por continuidad. La de Natasha Dupeyrón es de las segundas. Nacida en Ciudad de México en 1991, esta actriz, cantante y modelo mexicana lleva actuando desde la infancia, primero en telenovelas y luego en cine, con una constancia que hoy pocos intérpretes de su generación pueden exhibir. El público la vio crecer, literalmente, de proyecto en proyecto.
Ese recorrido tiene además un capítulo musical: entre 2011 y 2014 formó parte de la banda de pop mexicano-argentina Eme 15, una etapa que corrió en paralelo a su trabajo frente a las cámaras. La mezcla de canto, imagen y actuación explica bastante de su perfil: Dupeyrón se mueve con comodidad en formatos pensados para el gran público, pero en los últimos años ha empezado a inclinarse hacia registros más adultos y sombríos.
La tesis es sencilla: pocas actrices mexicanas de su edad tienen una hoja de ruta tan clara desde la ligereza juvenil hasta el drama de peso. Y lo interesante es que ese tránsito no ha sido una ruptura, sino una maduración a la vista de todos.
De niña actriz a rostro juvenil
Sus primeros trabajos la sitúan de lleno en la tradición de la telenovela mexicana. En la serie De pocas pocas pulgas, de 2003, interpretó a Alejandra "Alex" Lastra —y también a Camila—, dentro de una historia sobre un niño de fuerza interior inquebrantable que espera el regreso de su madre y encuentra en un anciano, don Julián, una amistad entre la alegría de la infancia y la sabiduría de la edad. Poco después llegó Lola... Érase Una Vez, de 2007, donde encarnó a Marion en un relato de amor de corte clásico, con chica humilde, joven adinerado y madrastra malvada de por medio.
El salto a protagonista juvenil llega con Miss XV, de 2012, sobre dos mejores amigas que sueñan con sus fiestas de quince años y descubren que crecer no es tan sencillo como creían. Es un título que sintoniza a la perfección con la etapa musical de la actriz y con un público adolescente. Un año más tarde, en Qué pobres tan ricos, dio vida a Frida Ruizpalacios en una comedia de enredos entre dos familias opuestas —los millonarios Ruizpalacios y los trabajadores Mendonça— obligadas a convivir bajo el mismo techo.
El giro al cine y a los papeles adultos
A partir de la segunda mitad de la década pasada, la filmografía de Dupeyrón se vuelca hacia el cine y hacia personajes con más aristas. En Tales of an Immoral Couple (2016), su Amelia aparece en un relato sobre dos jóvenes que se conocen en la preparatoria con una química indescriptible y a los que la vida separa para reencontrarlos veinticinco años después. Ese mismo año, en Thirty Something, Single and Fabulous, interpretó a Regina dentro de una comedia sobre una escritora que reivindica su soltería frente a una familia que la considera "quedada".
La comedia romántica y de enredo se convierte en un terreno frecuente. En Plan V, de 2018, es Paula, una mujer que descubre la infidelidad de su novio y urde con sus amigas un plan de desquite. En La boda de mi mejor amigo, de 2019, aparece como Pamela Retana dentro de una historia sobre una crítica gastronómica que intenta impedir el matrimonio de su mejor amigo. Y en Un Papá Pirata, del mismo año, encarna a Sara en la fábula de un adolescente que descubre que su padre biológico es una antigua estrella de telenovelas venida a menos.
El título que mejor condensa este momento es Cuando sea joven, de 2022, donde da vida a Maria en la historia de una viuda de más de setenta años que, sintiéndose una carga para su familia, recupera de golpe su apariencia física de los veinte. Es una premisa que exige jugar con dos edades a la vez, un reto de comedia y emoción hecho a medida de una intérprete que domina el registro popular. Con 8,4 sobre 284 votos en la media mundial, es el título de esta selección que llega con un respaldo de público más sólido dentro del terreno cinematográfico.
Hacia el drama y la ciencia ficción
Lo más revelador es lo que viene después. En la serie Nadie nos vio partir, de 2025, interpreta a Gabriela en un drama sobre una madre que sufre el estigma y la pérdida de sus hijos cuando su marido se los lleva al extranjero. El material anuncia además Desierto futuro, prevista para 2026, donde será Anya en una historia de ciencia ficción sobre un psicólogo que, cargando el duelo por su esposa, crea robots humanoides para procesar la pérdida hasta que una falla lo cambia todo.
Son dos apuestas que confirman el giro: del enredo juvenil al drama sobre la maternidad y la pérdida, y de la telenovela clásica a la especulación tecnológica. La actriz que el público conoció de niña se está reinventando en el terreno del cine y las series de autor sin renunciar a su facilidad para conectar con audiencias amplias.
Su obra en Cinalis
| Título | Tipo | Año | Papel | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|
| Cuando sea joven | Película | 2022 | Actor (Maria) | 8,4 |
| Nadie nos vio partir | Serie | 2025 | Actor (Gabriela) | 7,2 |
| Miss XV | Serie | 2012 | Actor (Natalia De Acosta) | 8,0 |
| Plan V | Película | 2018 | Actor (Paula) | 7,6 |
| De pocas pocas pulgas | Serie | 2003 | Actor (Alejandra "Alex" Lastra / Camila) | 8,1 |
| Qué pobres tan ricos | Serie | 2013 | Actor (Frida Ruizpalacios) | 7,6 |
| Desierto futuro | Serie | 2026 | Actor (Anya) | 8,4 |
Qué ver primero
Si quieres entender su capacidad para sostener un papel de comedia con doble filo emocional, empieza por Cuando sea joven: la premisa del cuerpo joven y el alma anciana es un examen actoral y una buena puerta de entrada.
Para ver hacia dónde se dirige, no te pierdas Nadie nos vio partir, el drama que marca su viraje hacia territorios más graves. Y si te interesa el origen del fenómeno juvenil que la lanzó como protagonista, Miss XV te devuelve a la Dupeyrón de la etapa pop, cuando la música y la actuación caminaban de la mano.










