Pedro Almodóvar: el manchego que le puso color al cine español
De empleado de Telefónica a cineasta de culto mundial, el director de Calzada de Calatrava convirtió el deseo, el dolor y las mujeres al borde del abismo en un idioma propio.
“Almodóvar no filma melodramas: los desmonta por dentro para descubrir la ternura que esconde el escándalo.”
Hay pocos apellidos que se hayan convertido en adjetivo. "Almodovariano" es uno de ellos: basta pronunciarlo para evocar colores saturados, pasiones desbordadas, mujeres fortísimas al borde del abismo y un humor que estalla en mitad de la tragedia. Nacido en Calzada de Calatrava, un pueblo de Ciudad Real, en 1949, Pedro Almodóvar es el cineasta que sacó al cine español de la sombra y lo puso a hablar de tú a tú con el mundo.
Su historia es la de una vocación que se abrió paso a contracorriente. Se trasladó a Madrid con diecisiete años y se ganó la vida durante una temporada como empleado de la Compañía Telefónica mientras rodaba cortos con una cámara de súper 8. Figura destacada de la movida madrileña —esa explosión creativa de la España que despertaba tras la dictadura—, debutó en el largometraje con Pepi, Luci, Bom, una comedia punk y provocadora que ya llevaba todo su ADN: libertad, desparpajo y personajes al margen. Desde entonces no ha dejado de reinventarse sin traicionarse.
La consagración de un universo
El salto definitivo llegó con Mujeres al borde de un ataque de nervios, una comedia frenética protagonizada por Carmen Maura que retrató como pocas la euforia de la España de los años ochenta. Fue uno de los mayores éxitos de público de la historia del cine español y le abrió las puertas de Hollywood, con una nominación al Óscar a la mejor película extranjera. Almodóvar había encontrado su terreno: mujeres de fuerte carácter en plena crisis, tratadas siempre con más cariño que juicio.
Antes había afilado su mirada en obras como ¿Qué he hecho yo para merecer esto!, donde Carmen Maura da vida a un ama de casa maltratada pero indomable en un barrio humilde de Madrid. Ese retrato de la mujer trabajadora, aplastada por la rutina y a la vez capaz de rebelarse, se volvería un motivo recurrente. En La ley del deseo llevó el deseo homosexual al centro del relato con una naturalidad casi insolente para su época. Almodóvar no pedía permiso: contaba el mundo tal como lo veía, con sus travestis, sus monjas descarriadas y sus amas de casa heroicas, y obligaba al espectador a quererlos.
Del melodrama al vértigo
La madurez trajo su etapa más luminosa y más premiada. Todo sobre mi madre es un homenaje desgarrado a la maternidad, la amistad femenina y la solidaridad entre marginados, y le valió el reconocimiento internacional definitivo. Poco después, Hable con ella llevó su cine a un territorio nuevo: dos hombres unidos por el cuidado de dos mujeres en coma, una historia tan tierna como perturbadora sobre la soledad y el amor no correspondido. Con estas películas demostró que el melodrama, tantas veces despreciado, podía ser un vehículo para las emociones más complejas.
Su terquedad como autor está en la disposición a incomodar sin abandonar nunca la belleza. Volver reunió a Penélope Cruz y Carmen Maura en una historia de fantasmas, madres e hijas anclada en su Mancha natal, mezclando el humor negro con la ternura de los pueblos. Y La piel que habito le sirvió para adentrarse en el terror y el thriller de venganza, con un cirujano obsesionado que roza lo monstruoso: la prueba de que Almodóvar podía dar miedo sin renunciar a su estilo.
El cineasta que se mira al espejo
En los últimos años, su cine se ha vuelto más íntimo y confesional. La mala educación abordó el abuso en la Iglesia y la construcción de la identidad sexual con una audacia narrativa deslumbrante. Y Dolor y gloria es su obra más autobiográfica: un director en el ocaso, encarnado por su actor fetiche Antonio Banderas, que revisita su infancia, sus deseos y su relación con la creación. Es Almodóvar mirándose al espejo, transformando el dolor de vivir y de rodar en materia de arte.
Lo extraordinario es su fidelidad a sí mismo a lo largo de cuatro décadas. Ha sido el gran director de actrices del cine español —Carmen Maura, Victoria Abril, Marisa Paredes, Penélope Cruz—, un narrador que convierte el escándalo en emoción y la periferia en el centro. Pocos cineastas del mundo tienen un mundo tan reconocible: entras en una película suya y sabes al instante que estás en su casa.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| All About My Mother | 1999 | Director | — | — | 7,6 |
| Hable con ella | 2002 | Director | — | — | 7,6 |
| La piel que habito | 2011 | Director | — | — | 7,5 |
| Volver | 2006 | Director | — | — | 7,5 |
| Mujeres al borde de un ataque de nervios | 1988 | Director | — | — | 7,4 |
| Pain and Glory | 2019 | Director | — | — | 7,4 |
| Bad Education | 2004 | Director | — | — | 7,4 |
| ¿Qué he hecho yo para merecer esto! | 1984 | Director | — | — | 7,1 |
La comunidad de Cinalis todavía no ha volcado su veredicto sobre esta filmografía: los títulos apenas suman valoraciones en la plataforma, así que la tabla ordena su obra por alcance y ambición más que por la nota de nuestros usuarios. Es un hueco que su cine merece llenar, porque pocas carreras españolas resisten tan bien una revisión de principio a fin.
Qué ver primero
Si quieres entender por qué Almodóvar importa, empieza por Todo sobre mi madre: es su melodrama perfecto, el que reúne todos sus temas en un solo abrazo. Después salta a Hable con ella, quizá su película más audaz y desconcertante. Y para conocer al autor de carne y hueso, Dolor y gloria es la puerta más honesta a su intimidad. Puedes recorrer el resto de su trayectoria en su ficha de director.










