Retrato · Redacción Cinalis · 2 de agosto de 2026

Steve McQueen: la calma bajo el motor

Del reformatorio a la cima de Hollywood, el hombre que convirtió la contención en carisma y las carreras de coches en cine.

Steve McQueen: la calma bajo el motor
"Cuando estás corriendo, eso es vivir. Todo lo que sucede antes o después es simple espera."

Hay estrellas que llenan la pantalla hablando y hay estrellas que la llenan callando. Steve McQueen pertenecía a la segunda estirpe. Nacido en Beech Grove, Indiana, en 1930, se levantó desde una juventud difícil —marcada por su paso por escuelas de reforma— hasta convertirse, en los años sesenta, en el actor más popular del mundo. Ese arco, de chico con problemas a icono, forma parte inseparable de su leyenda.

Su atractivo no venía del gesto grande, sino de una frialdad elegante que la cámara adoraba. Más de veinticinco años después de su prematura muerte por mesotelioma, en 1980, McQueen sigue considerándose moderno y fresco, un rostro que no ha envejecido dentro de la cultura popular. Buena parte de esa vigencia se debe a que rara vez interpretaba tipos que necesitaran caer bien: le bastaba con existir en el plano.

Esta selección de su filmografía en Cinalis permite reconstruir esa idea. Un hombre de acción, sí, pero también un intérprete que sabía que la contención es una forma de intensidad.

El ascenso: de la masa devoradora a los magníficos

McQueen empezó abajo. En La masa devoradora (1958) era el joven Steve Andrews que intenta alertar a un pueblo entero de una amenaza llegada del espacio, mientras la policía se burla de él: el papel de galán juvenil en un producto de serie B. Antes había pasado, sin acreditar, por Marcado por el odio (1956), el biopic sobre el boxeador Rocky Graziano. Eran los cimientos.

El salto llegó con el western. En Los siete magníficos (1960) encarnó a Vin, uno de los pistoleros contratados para defender a unos granjeros de los bandidos que arrasan sus tierras cada año. Rodeado de un reparto coral, McQueen se hizo notar sin necesidad de forzar nada. Un año antes había compartido pantalla con Sinatra en la jungla birmana de Cuando hierve la sangre (1959). La maquinaria estaba en marcha.

El cool en estado puro

Su década dorada consolidó una imagen que aún hoy se copia. En La gran evasión (1963), basada en una historia real, dio vida a Hilts, 'The Cooler King', dentro de una prisión nazi supuestamente a prueba de fugas donde los aliados traman uno de los intentos de evasión más ambiciosos de la Segunda Guerra Mundial. Con una media de 7,9 sobre una base amplia de votos —la más sólida de esta selección—, sigue siendo su título más celebrado entre los que reúne Cinalis.

Luego vino el detective definitivo. En Bullitt (1968) fue el teniente Frank Bullitt, encargado de proteger a un testigo perseguido por el crimen organizado de Chicago en un San Francisco de cuestas imposibles. Ese mismo año, en El caso de Thomas Crown, cambió de registro para interpretar a un millonario de Boston que, aburrido de su vida, planea un atraco perfecto. El ladrón elegante y el policía obstinado, en un mismo año: pocas cartas de presentación más completas.

Hay también un McQueen menos evidente. En El Yangtsé en llamas (1966) fue Jake Holman, maquinista de un patrullero en la China de los años veinte; el papel, sobrio y amargo, mostraba a un actor capaz de sostener un drama de largo aliento. En El rey del juego (1965) era el joven tahúr que busca destronar al rey del póker en Nueva Orleans, todo suspense contenido alrededor de una mesa de cartas.

Motores, fugas y el último acto

La pasión de McQueen por la velocidad no fue un adorno biográfico: la llevó al cine. En Las 24 horas de Le Mans (1971) interpretó a un piloto americano que regresa a Francia tras un accidente, en una película donde el propio actor condujo por el circuito. El documental Steve McQueen: El Hombre y Le Mans (2015) reconstruye después, con material de archivo, su empeño por rodar la película definitiva sobre las carreras.

En paralelo cultivó el thriller físico. La huida (1972) lo mostró como Doc McCoy, un exconvicto obligado a asaltar un banco a cambio de su libertad. Y Papillon (1973) le dio uno de sus grandes papeles: un condado a un penal de la Guayana francesa que sueña con la fuga, junto al frágil falsificador Dega. Con una media de 7,8 sobre una base de votos considerable, es de sus títulos más apreciados dentro de este catálogo.

El actor cerró su carrera con dos películas estrenadas en 1980, el año de su muerte: el western Tom Horn y Cazador a sueldo, donde interpretó a un cazarrecompensas que teme convertirse en padre. Un final discreto para una figura que nunca necesitó gritar.

Su obra en Cinalis

TítuloTipoAñoPapelMundo /10
La gran evasiónPelícula1963Actor (Hilts 'The Cooler King')7,9
PapillonPelícula1973Actor (Henri "Papillon" Charriere)7,8
BullittPelícula1968Actor (Lt. Frank Bullitt)7,1
Los siete magníficosPelícula1960Actor (Vin)7,5
El caso de Thomas CrownPelícula1968Actor (Thomas Crown)6,8
La huidaPelícula1972Actor (Carter "Doc" McCoy)7,1
El Yangtsé en llamasPelícula1966Actor (Jake Holman)7,2
Las 24 horas de Le MansPelícula1971Actor (Michael Delaney)6,8

Qué ver primero

Si quieres entender por qué McQueen fue una estrella, empieza por La gran evasión: aventura bélica de gran factura y el papel que fijó su imagen de rebelde imperturbable.

Para el McQueen urbano y magnético, Bullitt es la parada obligatoria; y si prefieres verlo en un drama de resistencia y encierro, Papillon muestra su registro más despojado. Entre las tres cubren al hombre de acción, al galán frío y al actor de fondo.

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