Retrato · Redacción Cinalis · 1 de agosto de 2026

Tristán Ulloa: el actor de las aguas profundas

Nacido en Francia y forjado en el cine español, Ulloa lleva casi tres décadas colándose por las grietas del alma de sus personajes. Su regreso a la superficie llega con villanos, curas y sospechosos.

Tristán Ulloa: el actor de las aguas profundas
De camarero en Open Your Eyes a Damián Vázquez en el universo de Berlín: una carrera que empieza en los márgenes del plano y termina en su centro.

Hay actores que se reconocen por un gesto, y actores que se reconocen por una temperatura. Tristán Ulloa (nacido el 6 de mayo de 1970 en Orléans, Francia) pertenece a los segundos: un intérprete español criado entre dos países que ha construido su carrera a base de personajes contenidos, hombres que guardan algo bajo la piel. No es el actor que grita; es el que hace que el silencio pese.

Su trayectoria dibuja un arco poco frecuente. Empezó en los márgenes del encuadre —un camarero, un secundario— dentro del cine español de finales de los noventa, aquel que redefinió el lenguaje del género y del drama íntimo. Décadas después, lo encontramos en superproducciones internacionales, en series de plataforma y en algunos de los relatos más comentados de la ficción española reciente. Ese viaje, del borde del plano a su centro, es la mejor manera de contar quién es Tristán Ulloa.

Lo que lo hace interesante no es la variedad de sus papeles, sino cómo los habita. Ya sea un cura, un sospechoso, un ladrón o un rey, Ulloa aporta siempre una densidad moral: la sensación de que su personaje sabe más de lo que dice.

De los márgenes al centro del plano

En sus primeros años, Ulloa aparece en títulos que hoy son referencia del cine español. En Open Your Eyes (1997) figura como camarero, un papel breve dentro de un relato donde un joven que lo tiene todo despierta en el hospital con el rostro desfigurado tras un accidente. Poco después llega The Nameless (1999), un thriller de terror sobre unos padres que reciben una llamada de la hija a la que creían muerta cinco años atrás.

El salto de peso llega con Sex and Lucía (2001), donde interpreta a Lorenzo dentro de una historia sobre una camarera madrileña que, tras la desaparición de su novio escritor, huye a una isla mediterránea para enfrentarse a los rincones oscuros de esa relación. Es el tipo de material —sensual, fracturado, ambicioso en su estructura— que exige un actor capaz de sostener la ambigüedad, y ahí Ulloa encuentra su registro.

De esos años arranca también su gusto por lo incómodo. En Diario de un skin (2005) da vida a Antonio Salas, un periodista que se infiltra en un grupo neonazi tras el asesinato de un compañero, adoptando su estética y su discurso hasta ser aceptado como uno más. En Salvador (Puig Antich) (2006) participa en la reconstrucción del caso del último preso político ejecutado en España mediante garrote vil. Son papeles que hablan de un actor atraído por los relatos donde la historia y la conciencia se rozan.

El intérprete de época y el villano de plataforma

Ulloa se mueve con soltura por el cine de época y la aventura. En D'Artagnan y los tres mosqueteros (2005) encarna a Luis XIII en una relectura de capa y espada del clásico de Dumas, y en Altamira (2016) es el Abbé Breuil dentro del relato del descubrimiento de las pinturas prehistóricas y del arqueólogo aficionado que fue acusado de falsificación por la comunidad científica de su tiempo.

La televisión le ha dado algunos de sus personajes más visibles. En El tiempo entre costuras (2013) participa en la historia de Sira Quiroga, la modista que rehace su vida en el Protectorado español de Marruecos en los años previos a la Guerra Civil; la serie ronda un 8,1 de media mundial, aunque sobre pocos votos en estos datos. Luego llegaron el melodrama vinícola de Gran Reserva (2010), el thriller diplomático de La embajada (2016) y, más recientemente, el espionaje de El centro (2025), sobre una operación que obliga al Centro Nacional de Inteligencia a buscar a un traidor entre sus filas.

Pero el nombre que hoy conecta a Ulloa con el gran público es el de Damián Vázquez, su personaje en Berlín (2023), donde una banda de ladrones se reúne en París para robar 44 millones de euros en joyas en una sola noche. La serie acumula un 7,6 de media mundial sobre más de seiscientos votos, y ese papel tendrá continuidad en Berlín y la dama del armiño (2026), con el golpe trasladado a Sevilla y una obra de Leonardo da Vinci como botín.

Su presencia internacional queda marcada por Terminator: Destino oscuro (2019), donde figura como Felipe Gandal —es su título con más votos mundiales en esta selección, más de cinco mil— y por La monja guerrera (2020), en la que interpreta al Father Vincent dentro de una secta de monjas cazademonios.

El presente: crímenes reales y cine de autor

El Ulloa más reciente vuelve a lo que mejor se le da: la turbiedad. En El caso Asunta (2024) da vida a Alfonso Basterra, en la ficción sobre el matrimonio cuya denuncia de la desaparición de su hija termina volviéndose contra ellos. Y en A Widow's Game (2025) es Salva Rodrigo, en un thriller basado en hechos reales donde la muerte de un hombre destapa la doble vida de su esposa.

En paralelo, el cine de autor lo reclama. En Romería (2025) interpreta a Lois, dentro de un relato sobre una joven que viaja a Vigo para reconstruir la historia de sus padres biológicos, ambos fallecidos de sida. Es la otra cara de la moneda: donde el thriller le pide contención, el cine íntimo le pide vulnerabilidad.

Su obra en Cinalis

TítuloTipoAñoPapelMundo /10
BerlínSerie2023Actor (Damián Vázquez)7,6
El caso AsuntaSerie2024Actor (Alfonso Basterra)7,3
Sex and LucíaPelícula2001Actor (Lorenzo)6,7
Open Your EyesPelícula1997Actor (Camarero)7,4
La monja guerreraSerie2020Actor (Father Vincent)7,9
RomeríaPelícula2025Actor (Lois)6,6
El tiempo entre costurasSerie2013Actor8,1

Qué ver primero

Si buscas al Ulloa esencial, empieza por Sex and Lucía: es el título donde su registro —sensualidad, melancolía, ambigüedad— cristaliza dentro de un relato ambicioso.

Para verlo en su faceta más reconocible hoy, Berlín es la puerta de entrada: su Damián Vázquez ancla una serie de atracos que acumula un 7,6 de media mundial sobre un buen número de votos.

Y si prefieres al actor en terreno incómodo y contemporáneo, El caso Asunta muestra hasta dónde puede llegar cuando el personaje exige que el espectador nunca sepa del todo qué está pensando.

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