Película de tres pantallas. En la primera pantalla, primeros planos de una cerilla agitada frente a la cara temerosa de una joven. En la banda sonora: cerillas, advertencias de una serpiente de cascabel, la frase: Escucha, no hablaré. La cinta se desplaza a velocidades variables, a veces borrosa, a veces ralentizada, para detenerse, en la que la imagen/celuloide comienza a freírse y a arder, luego sale, corre, se detiene de nuevo, sale de nuevo... En la segunda pantalla vemos la primera rephotografiada; aquí las "quemaduras" son fijas o nuevas (una quemadura de segundo grado). En la tercera pantalla, vemos la segunda pantalla rephotografiada. El tema de la película es la fragilidad del cine, como medio, así como la vulnerabilidad del hombre. Tanto la película como la figura resisten amenazas/intimidaciones/mutilaciones.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.