Fue la situación de rehenes más espectacular y al mismo tiempo uno de los crímenes más sensacionales de la historia delictiva alemana: el drama de rehenes de Gladbeck mantuvo a Alemania en vilo desde el 16 al 18 de agosto de 1988. 54 horas de miedo. El 16 de agosto, poco antes de las 8 a.m., en Gladbeck, área norte del Ruhr. Encapuchados y armados con metralletas, Hans-Jürgen Rösner y Dieter Degowski penetran en un banco. Toman a dos empleados del banco como rehenes, exigen un coche de escape y un rescate de 300.000 marcos. Lo que siguió a continuación con una odisea por el área del Ruhr, el norte de Alemania y los Países Bajos fue un escenario en el que todos los involucrados -delincuentes y víctimas, policía y periodistas- perdieron el control sobre sus acciones. Al final hubo tres muertes, muchos heridos, dolor y enfado, culpas mutuas y el intento de sacar consecuencias para el futuro de un acontecimiento inconcebible.
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