Marko Feingold solía decir: "nada puede herir a aquellos que ya han muerto una vez". Él mismo había muerto varias veces, como superviviente de cuatro campos de concentración: Auschwitz, Neuengamme, Dachau y Buchenwald. Desde el momento de su liberación hasta el día de su fallecimiento el pasado septiembre, a la edad de 106 años, dedicó su vida a ayudar a decenas de miles de supervivientes en sus difíciles trayectos hacia Palestina, y posteriormente canalizó sus esfuerzos hacia la rememoración del Holocausto.
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