El fotógrafo envía a la señorita Ophelia una docena de fotografías de ella en diferentes poses. Selecciona la mejor y se la presenta a su inquilino favorito, Billy, quien no se impresiona mucho y se indigna cuando la compara con la foto de su novia. La señorita Ophelia sube a su habitación llorando y le cuenta a su fiel doncella, Belinda, que su corazón está roto. Belinda baja y le dice a Billy con franqueza lo que piensa de él. La señorita Ophelia decide suicidarse, porque parece que nadie la ama. Belinda regresa a tiempo para evitar esto y, para distraer a su señora, sugiere que vayan juntas a un especialista en belleza. Al llegar allí, ambas reciben atención. La señorita Ophelia obtiene un nuevo cutis, mientras que Belinda se hace nuevos dientes. Ambas invierten en nuevos vestidos y el cambio es completo. En la hora de la cena, los inquilinos se quedan todos asombrados.
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