El Tisza ha serpentizado a través de la Gran Llanura durante miles de años. Desde que el hombre apareció por primera vez en sus orillas, ha estado intentando poner al río rubio a su servicio. Ha bebido su agua, lo ha irrigado, lo ha cortado y nivelado. Y hace 50 años lo detuvo para convertirlo en un gran embalse. No sabía entonces que su trabajo haría que resurgiera el mundo del antiguo Tisza. Gracias a las aguas del río, se ha creado un ecosistema único. El hombre lo construyó, la naturaleza lo construyó. Así se creó un paraíso hecho por el hombre: el lago Tisza. El narrador de la película, Dimitry Ljasuk, toma al espectador de la mano y le muestra, a lo largo de las 4 estaciones, en qué se ha convertido este lugar especial a lo largo de las décadas. Millones de aves y peces especiales se han asentado aquí, y la densa vegetación ha pintado las orillas del río rubio de verde. Hoy en día, meandros salvajes, lagos interiores de aguas oscuras, laberintos de juncos y miles de islas recuerdan al antiguo Tisza.
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