Entre marzo y octubre de 2000, millones de personas en todo el mundo salieron a las calles para denunciar la pobreza y la violencia contra las mujeres. La histórica Marcha Mundial de las Mujeres fue una iniciativa audaz de la Federación de Mujeres de Québec y representó un punto de inflexión en la solidaridad global. La directora Sophie Bissonnette invitó a cinco cineastas de todo el mundo a cubrir la marcha. También les pidió a cada uno que filmara un proyecto innovador. Con el telón de fondo de una canción, 'Una partitura para las voces de las mujeres' termina en la ONU, donde las mujeres entregan 5 millones de tarjetas firmadas durante las marchas. Su objetivo! Cambiar el mundo.
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