Todos dependemos de algo. La adicción a la comunicación y la soledad, el sexo y la abstinencia, la comida y los deportes, las drogas y la religión. Pero a veces tenemos miedo de admitirnos a nosotros mismos y a los demás nuestras fobias, miedos y complejos. Es necesario confesar, porque esta es la única forma de librarnos de la adicción. Este año extraño ha desnudado nuestros miedos, nos ha hecho más vulnerables, hemos tenido mucho tiempo para nosotros mismos, nos hemos vuelto más honestos. Intentemos hablar sobre por qué y de qué dependemos. Y cómo podemos ayudarnos mutuamente a ser más fuertes y a enfrentar todo. La adicción no es licencia, no es permisividad, sino una enfermedad de la soledad, que es casi imposible de superar solo con uno mismo.
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