En 1981, Wau Holland y otros hackers fundaron el Club de Computación Caótica (CCC) con sede en Hamburgo. Estos pensadores libres y excéntricos se inspiraron en visionarios tecnológicos californianos y se comprometieron con la ética hacker. Toda la información debe ser libre. Utiliza datos públicos, protege datos privados. Pero no todos siguieron las reglas. La tecnología informática aún estaba en su infancia y la creciente Internet se convirtió en una pantalla de proyección para utopías sociales. ¿Qué ha pasado con ellas? La historia de los hackers alemanes, contada por los propios protagonistas en un montaje de material de video y audio encontrado.
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