En 1964, un nuevo fenómeno estalló en las oscuras calles británicas. Era la esencia de todo lo que era cool. Era Mod. Los mods les mostraron dos dedos a la sociedad clasista y su cultura aburrida y redundante. Eran espíritus libres de la clase trabajadora que montaban sexys y aerodinámicas Vespas o Lambrettas italianas. El mod más afilado de todos se conocía como un 'face'. The Small Faces encarnaban todo lo que es Mod, una mezcla única de gusto y testosterona, elegante, obsesionado con la ropa y con conocimientos de la calle. Pero estos sofisticados culturales compartían otra pasión, su dedicación al 'Rhythm n Blues'.
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