Una película de comedia estilizada de manera oscura y sombría sobre un joven vendedor de helados, Roob, que, casi por casualidad y gracias a su jefe 'multihombre de negocios', consigue aterrizar en el papel principal de una película porno subterránea. Aunque los jóvenes en los papeles principales de la película porno se dan cuenta de que han traspasado la línea que la mayoría de sus conciudadanos podría denunciar como indecente, sus acciones desesperadas están algo perdonadas por su curiosidad y falta de experiencia. Lo mismo no se puede decir de la tripulación de la película, que es pragmática y oprimida y para quienes no hay diferencia entre vender patatas en el mercado o hacer una película porno, siempre y cuando el dinero siga fluyendo.
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