Haciendo eco del título de su película precursora, Un Âne—“un burro” en francés—, [anan] se refiere al sonido fonético de la palabra “nube” en hebreo. La película recorre la ruta 3199 en el desierto del Néguev en el sur de Israel/Palestina colonizada —una ruta seguida y filmada por la reconocida cineasta Chantal Akerman alrededor de su muerte prematura en 2015—. Una obra invertida en un intento de llorar a Akerman en un momento de genocidio devastador que crea un trauma intergeneracional. Un ajuste de cuentas con el punto ciego de la judería europea hacia la colonización de asentamientos de Palestina por el sionismo y la Nakba en curso.
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