Durante semanas, una verdadera guerra mediática enfrenta a Booba, el rapero millonario, a la influyente agente Magali Berdah y a sus influencers. El artista acusa de fraude a varias de estas estrellas de las redes sociales. Los influencers se han convertido en ídolos de los adolescentes, que siguen sus aventuras en sus smartphones. En sus cuentas, exponen sus vidas, sus looks y sus siluetas en Miami o Dubái. Y para ganar dinero, se convierten en hombres y mujeres anuncio, gracias al product placement. Las marcas pagan hasta 10.000 euros por unos pocos segundos de vídeo. Porque este universo genera millones de euros, de los que se benefician influencers, productores de televisión o agentes. Entre ellos, una mujer aplasta la competencia, Magali Berdah. La poderosa jefa de Shauna Events ha aceptado abrir sus puertas.