En Knohult, las cosas no han cambiado mucho. Eulalia está cansada de Nisse, que se dedica a todo tipo de invenciones en su taller o a cazar furtivamente en el bosque en lugar de reparar la bomba de agua. Cuando Eulalia, en señal de protesta, comienza a nadar en refrescos y a regar las plantas con aguardiente, Åsa-Nisse no ve otra opción que reparar la bomba. Como con todas sus invenciones, añade algunas características extra... Cuando arranca la máquina, el suelo retumba y en lugar de agua, sale petróleo. Ahora, no solo Åsa-Nisse, sino todo Knohult ve su oportunidad de hacerse rico. Pero "Dunderpumpen", como él llama a la invención, resulta ser más poderosa de lo que nadie había imaginado, y cuando algunos magnates del petróleo de Escania, con el apoyo del gobierno sueco, quieren su parte del pastel, Knohult se declara una república...
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