A primera vista, los mundos de la memoria de Brett Allen Smith parecen ligeramente extraños pero pacíficos. Hay un pug pequeño – curioso, saltarín y, lo más importante, vivo, un explorador inofensivo de jardines y salas de estar. Al mismo tiempo, el director está impulsado por una fractura interior, una irritación que se ilumina por medio de conversaciones telefónicas con miembros de su familia: ¿Qué tan reales son los recuerdos que tuvieron un impacto tan tremendo en él? Como la colina que se alza ante el ojo interno de Smith, bajo la cual yacen enterrados dos perros. Y hay girasoles, plantas imponentes que son imposibles de coger con las manos de su hijo de cinco años porque sus raíces han penetrado tan profundamente en el suelo.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.