Hacer películas de snowboard es mucho como la vida. Siempre es emocionante, llena de sorpresas y con suficiente trabajo duro, se te conceden algunos momentos realmente increíbles. Pero sobre todo, son un verdadero dolor en el trasero. Debería saberlo, he hecho quince de ellas, además de anuncios, vídeos musicales, películas importantes... lo que sea. Pero las películas de snowboard son las peores. Cualquiera que haya trabajado en una película de snowboard hecha a medias sabe cuánto trabajo es, desde lidiar con riders que no se quieren levantar del sofá hasta el mal tiempo y las malas condiciones de nieve que atormentan a los equipos de filmación todo el año. Luego está el motonieve... ¡hombre, no me hagas empezar con los motonieves! No hay nada peor que quedar atrapado en un motonieve. ¡Es una pesadilla!
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