Cuando los calendarios mostraban los años 50, la curiosidad y el interés por el espacio habían alcanzado nuevas cotas, y muchos países desde Europa hasta Asia, liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, habían lanzado programas espaciales y entrado en una feroz competición para llegar más allá de los desconocidos del cielo. En 1957, la Unión Soviética se había convertido en el primer país en lanzar un cohete al espacio con Sputnik, seguido por Estados Unidos como el segundo en hacer historia. Durante estos años, estudiantes de instituto y sus amigos que vivían en Bandırma se inspiraron en Sputnik para perseguir sus sueños de exploración espacial. A pesar de carecer de un programa espacial, apoyo gubernamental o recursos financieros, establecieron el "Club de Cohetes de Bandırma" con el objetivo de lanzar un cohete al espacio.
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