En 1964, cuando los New York Mets eran considerados poco más que un chiste en el béisbol de las grandes ligas, el equipo se mudó a un nuevo estadio, el Shea Stadium, que se convertiría en su hogar durante los siguientes cuarenta y cuatro años. El Shea Stadium fue cerrado (en parte para crear más espacio de aparcamiento para un nuevo estadio, el Citi Field), y el 16 y 18 de julio de 2008, Billy Joel encabezó los últimos conciertos celebrados en el estadio. El cineasta Paul Crowder y un equipo de cámara estuvieron presentes en los espectáculos de Joel, y el documental THE LAST PLAY AT SHEA cronifica su histórico compromiso de dos noches, así como explora la carrera de Joel, sus lazos con la Nueva York de clase trabajadora, y cómo su vida y carrera se paralelizaron con el crecimiento de la suburbanizada Long Island y el querido estadio.
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