Los padres de ITAN, de 12 años, Sambal Ayta, han decidido que no continuará su educación. Dicen que haber alcanzado el sexto grado es suficiente, que ya puede leer y escribir, y que ahora solo ayudará a la familia a obtener el corazón de la banana y a comer en las montañas. Según ellos, el estudio no es para personas como él, sino solo para aquellos que son más afortunados. El sueño de ITAN parecía desmoronarse y sumirse en la desesperación hasta que encontró un teclado de computadora roto.
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