Una película experimental pintoresca y poética con elementos narrativos. Una mujer cuida a un hombre evidentemente ciego. Ella lo desviste, lo vuelve a vestir y lo venda. Dado que la acción se desarrolla en dos planos temporales que corren en direcciones opuestas, la relación de la pareja parece estar en un estado de estancamiento. Mientras tanto, se nos muestran las imágenes en la mente de los protagonistas: pesadillas, una máquina óptica, pero también sueños eróticos de quizás mejores días. Los motivos de tango y una aria (compuesta por Anthony Moore) refuerzan la impresión de una pieza de cámara romántica. La ceguera del hombre se refiere al físico belga Joseph Plateau, quien destruyó su vista al fijar su ojo desnudo durante demasiado tiempo en el sol mientras investigaba la persistencia de las impresiones luminosas en la retina. La técnica pictórica, con capa tras capa disolviéndose una en otra, recuerda a la técnica de sobrepintura que la directora utiliza en su trabajo en el lienzo.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.