En 1976, el filósofo y director de la Nueva Ola checa Evald Schorm llegó al Teatro Na zábradlí. Permaneció allí durante doce años, hasta su muerte. Crió a una generación de actores que eran conscientes de sus propias personalidades. En Los hermanos Karamazov, el entonces compacto elenco de actores interpretó con toda su fuerza en el escenario. Schorm creó de obra en obra (Hamlet, Macbeth, Los hermanos Karamazov, Maratón) y delante de Zábradlí, había colas para los tickets en doble fila todo el camino hasta la orilla del Vltava: cuando comenzó la suscripción, la gente dormía fuera desde la medianoche hasta las diez de la mañana, cuando se abría la taquilla, en sacos de dormir, traían sillas de pesca al teatro. Un ticket para Zábradlí era más valioso que los vales de Tuzex...
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