En 1998, una documentalista alemana llamada Daniela Schulz hizo una película sobre la pareja dinámica de Joris Ivens, La novia del viento (Windsbraut), como un tributo a sus décadas de trabajo juntos. Llamando a su amiga Marceline "la segunda parte de esta leyenda [de Joris Ivens]", le rinde homenaje como alguien que, después de perder a su "amado y simbiótico compañero, ha mantenido su dinamismo y vitalidad como persona y cineasta". El retrato cinematográfico ilustra cómo Loridan fue en realidad mucho más que una sombra al lado de Ivens.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.