Calino decide tomar un inquilino. El caballero resulta ser un cazador. Todo va bien hasta el día de pago, cuando el huésped se niega a levantarse de la cama para pagar su cuenta. Dice que su cartera está en uno de sus baúles en el desván. Sube el ansioso Calino y su oficiosa madre y hermana, solo para encontrar, al registrar cada baúl, que un furioso león africano emerge. Las hambrientas bestias persiguen a la trinidad a toda prisa y las complicaciones y situaciones que encuentran son inusualmente cómicas. Calino nunca paga la cuenta del hospedaje.
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