Winston Churchill entendió el poder de las películas, pero la verdadera extensión de su uso del cine como herramienta de propaganda rara vez se explora. En 1934, uno de los productores de cine más celebrados de Gran Bretaña, Alexander Korda, contrató a Churchill como guionista y asesor histórico. Fue el comienzo de una colaboración única. Churchill proporcionó notas de guión para las producciones de Korda y escribió un guión épico. Cuando estalló la guerra, su colaboración adquirió importancia nacional. Korda fue enviado en una misión a Hollywood para ayudar a que Estados Unidos se uniera a la guerra, con resultados positivos. Con acceso a documentos anteriormente no descubiertos, este documental examina esa misión y una amistad que subyacía a una asociación creativa única.
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