Mientras su esposa Juliana se desplaza a Zúrich como médica, Freddy se queda en casa en Constanza cuidando a su hija de 13 años Zoë y al pequeño Niko. Freddy cree que abandonar la escuela de medicina para trabajar como maestro de jardín de infancia fue la mejor decisión de su vida. Cuando Juliana recibe la oferta para ser la jefa de oncología pediátrica, quiere mudarse a Zúrich con toda la familia. Para ella, esto significaría el fin de los agotadores desplazamientos, finalmente más tiempo con su familia y un ingreso más alto. Sin embargo, Freddy no quiere dejar su entorno familiar. Aunque no está completamente falto de ambición en su mal pagado trabajo, Freddy tiene sus propias ideas educativas y tiene perspectivas.
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