El Castillo de Geiersberg en Spessart es un hotel popular para parejas casadas y amantes. La voluptuosa casera no se niega a nada y hasta el extraño criado Beppo se aprovecha de lo que puede. También es interesante destacar que el último conde y condesa, que fueron llamados por sus antepasados a una edad muy temprana, todavía rondan los pasillos. Una atracción especial para los visitantes es la estación termal cercana del pastor Astloch, cuyos tratamientos tienen un efecto muy tonificante en ciertas partes del cuerpo. En Spessart, la gente no solo canta y roba, sino que también se entrega a los placeres físicos.
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