En un prado de Baviera, un buey asusta a miembros de las fuerzas de ocupación estadounidenses. El granjero Alois, dueño del animal, es condenado a treinta días de prisión por esta "ofensa política". Mientras Alois comienza su condena, el buey se descontrola en el patio de la prisión. Nadie puede domesticarlo, y todos los granjeros se niegan a hacerse cargo del buey. La administración desesperada se inventa una solución loca: Alois debe dividir su personalidad. Como recluso Alois, es asignado a tareas de campo con el dueño del ganado Alois para supervisar al buey, mientras que como dueño del ganado Alois debe supervisar al recluso Alois. La factura que posteriormente se le presenta por el doble de trabajo es enorme.
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