Rico Moreno intenta batir el récord mundial de televisión continua para financiar un proyecto de radiodifusión privada ilegal en alta mar. Su amigo Banana lo ayuda a aguantar 240 horas seguidas delante de la pantalla. Le proporciona sandwiches, café, whisky, cigarrillos, paquetes de hielo y películas que prometen un poco de variedad. Pero al final de su intento de récord, Rico solo reacciona a las 625 líneas de la pantalla de TV. Su percepción del mundo que lo rodea se ha extinguido, es inresponsive y ya no comunica nada. El récord tiene éxito, pero ¿dónde está Rico? Se ha escapado a otro mundo, desde donde Banana y su novia Bigi finalmente intentan devolverlo a la vida a través de la pantalla.
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