La diatomea unicelular, larga y delgada, de cerca: descubierta en 1703 con la invención del microscopio. Las observamos ampliadas 10.000 veces: agua expulsada a través del esqueleto, mucilago emitido constantemente, lo que les permite deslizarse. Su energía proviene de la luz solar. Se dividen y dispersan. El narrador, conversando con una joven, dice que sus restos cubren un tercio de la superficie de la Tierra. Tienen usos en petróleo, explosivos y pulido. Algunas viven en aislamiento, otras en colonias, como abanicos elaborados. Pueden moverse en grupos. Muchos pequeños animales se los comen. Las vemos deslizarse unas sobre otras en largas cadenas.
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