La puerta ha estado cerrada durante muchas semanas. Un adolescente se ha encerrado - excluyendo a un padre, madre y hermana desesperados. En Japón, a jóvenes como él ya se les ha dado un nombre: Hikikomori (los reclusos). El fenómeno también está empezando a extenderse por todo el mundo occidental. Esto es todo lo que la familia ha podido averiguar. Todo lo que pueden hacer es quedarse delante de la puerta cerrada y preguntar, suplicar, implorar, tener rabietas, desesperarse, acusar, ignorar y esperar. Mientras tanto, la puerta se va convirtiendo cada vez más en un reflejo de sus propias vidas.
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