Arsen, originario de la localidad costera de Dagomys, siempre soñó con convertirse en cirujano plástico desde su infancia. Su sueño casi se hizo realidad cuando consiguió un trabajo en una clínica de cirugía plástica de Moscú... como administrador. Arsen no tenía educación médica, pero era hábil para ganar dinero vendiendo implantes chinos como si fueran suizos o cobrando a los pacientes por un lugar en la cola. Todo se le fue de las manos hasta que el "nuevo look" de la próxima estrella del mundo del espectáculo estalló literalmente en el avión. Junto con los implantes falsos, la carrera de Arsen se desintegró en pedazos: se vio obligado a huir de Moscú hacia su natal Sochi. Donde, según él, su rica experiencia le permitirá abrir su propia clínica y hacer de este mundo un lugar mejor. O al menos, un poco más.
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