Es como cualquier otro día en la calle Artiaga, donde los hombres se emborrachan y comen perros, y las mujeres tienen que someterse a la agresividad de sus maridos. Mariana, embarazada de su segundo hijo, ha estado planeando este día. Está harta. Quiere liberarse. En la planta baja, el perro de su marido ladra incesantemente. Arriba, el bebé llora constantemente esperando a ser alimentado. Ella tiene que luchar. Una mujer también tiene derechos. Enfrentándose a su marido borracho y al perro, hace una última tentativa de libertad que podría finalmente liberarla.
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