Además de ser el tema de El Gran Azul de Luc Besson, Jacques Mayol hizo más que nadie para establecer el deporte del buceo libre a enormes profundidades sin suministro de oxígeno. Utilizando técnicas de respiración derivadas del yoga, llegó a 50, 60 y incluso 100 metros —profundidades que nadie consideraba estar dentro de los límites de la posibilidad humana. Mayol era un deportista, un místico, un vagabundo, pero sobre todo, un hombre que creía en probar los límites de la experiencia. Este homenaje visualmente impresionante muestra la búsqueda de un hombre para estar en armonía con la inmensidad del océano y no tener miedo del abismo interior, donde se esconden la serenidad, la libertad y finalmente, la muerte.
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