¿Qué es esta llama que impulsa a Don Giovanni a seducir, someter y conquistar a las mujeres una tras otra, con el fervor y la indiferencia fría de un depredador que asegura su presa; a perseguir a través de sus conquistas algún objetivo oscuro y siempre esquivo? En su segunda colaboración con Da Ponte, Mozart iba a marcar la historia de la ópera con un hierro candente y a perseguir para siempre a la cultura europea. En este Libertino Castigado, Kierkegaard nos invita a escuchar "los susurros de la tentación, el torbellino de la seducción, el silencio del momento". El ciclo Mozart-Da Ponte continúa con un Don Giovanni confiado al director Ivo Van Hove. A raíz de Boris Godunov, el director, acostumbrado a examinar el significado político de las obras, presenta su segunda producción para la Ópera de París.