Las primeras imágenes de la película establecen unos estándares sin precedentes en el cine de animación de la Alemania del Este: un ojo à la Buñuel que llena toda la pantalla, secuencias de la vida real de animales en fuga y un collage sonoro que contradice lo que se ve en la pantalla. Esto también se aplica al protagonista de la película, una cabeza sobre un pie sin cuerpo ni brazos que se arrastra cansinamente por el entorno deprimente. Al ver varias figuras en el cielo, comienza a imitar sus movimientos. Para su sorpresa, él mismo logra crecer alas y tomar el cielo. Pero su intento de vuelo termina de manera sobria, sin embargo, ya que se revela que las criaturas voladoras están solo restringidas en su alcance.
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