En un mundo no muy diferente al nuestro, los artistas son asimilados en sistemas de transmisión eterna llamados 'El Éter'. La conexión a este reino mantiene y prolonga la vida del cuerpo físico, atrayendo a sujetos humanos dispuestos a sacrificar la existencia convencional para ser recordados eternamente. En esta realidad, surge una nueva generación de ídolos pop, en un bucle de memoria bajo vigilancia. El Éter es una base de datos de todas las permutaciones del entretenimiento, alimentada por los fragmentos formados por el amor de sus fans. El bucle continúa hasta que no quede nadie que los ame. Al igual que una conexión a internet severada y cortada, la ilusión se desvanece.
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