Con motivo de la Euro 2008, con el objetivo de aumentar aún más su notoriedad y, sobre todo, con la esperanza de entrar en contacto con atractivos y musculosos atletas, Marie-Thérèse Porchet decidió convertirse en la mascota oficial del evento. Para apoyar su candidatura, realizó una exhaustiva investigación sobre todos los aspectos del juego. Desencantada al no ser finalmente seleccionada, decidió hacer todo lo que estuviera en su poder para asegurar que el equipo suizo ganara la competición. Una tarea difícil...
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