El protagonista de la película, P. Pūras, ha dedicado su vida a trabajar diligentemente en la clínica de Žiežmariai. No es médico, sin embargo, las operaciones diarias de la institución serían inimaginables sin él, ya que es un hombre multifacético: conductor, electricista, plomero. Realiza cada tarea de buena gana y con alegría, sin entrar en conflicto con los demás ni consigo mismo, sin cuestionar si ayudar a alguien le reportará algún beneficio. Simplemente trabaja, y eso le proporciona satisfacción. Šablevičius retrata a un hombre que mantiene su optimismo y claridad interior en cualquier situación.
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