La carrera de Ewa Rudling como fotógrafa tuvo un comienzo explosivo. Estaba en París cuando comenzó la revuelta estudiantil en mayo de 1968. Ewa se prestó una cámara y las fotos que tomó en las barricadas de la Universidad de la Sorbona acabaron en el periódico británico The Observer. El maltrato físico y psicológico formaba parte de la vida diaria de la joven Ewa Rudling. Tenía que cuidar a su hermana pequeña, pero nunca sintió apoyo por parte de su madre. A los 19 años, Ewa se fue a Roma. Su aspecto nórdico y su apariencia la convirtieron en modelo. Más tarde se mudó a Nueva York y en la pista de patinaje de Central Park conoció a su futuro marido, Claude Duthuit, nieto del artista Henri Matisse.
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