12 de marzo de 1987. El joven montañista francés Eric Escoffier prepara su equipo, muy reducido en material y comida. Al día siguiente, se dispone a encadenar tres caras norte en los Alpes: Eiger, Matterhorn y Grandes Jorasses. La ascensión a la primera cumbre, el Eiger, es lenta, difícil y llena de peligros. Le toma 17 horas alcanzarla. Sin reconocer el terreno -prefiere improvisar-, el montañista continúa hacia el Matterhorn. Cuando cae la noche, se siente la ansiedad en el lado de Zermatt. Se organiza la ayuda para recogerlo. A pesar de su negativa a regresar, Escoffier es finalmente izado. Christophe Profit, unas horas antes, había logrado la cadena de las tres cumbres.
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